MUJERES EN PRISIÓN RESISTENCIA Y
REFUGIO
En su mayoría las mujeres maltratadas que terminan en prisión, colocan en una balanza su situación actual y la anterior llegando a determinar que prefieren estar presas que continuar en el infierno en el que vivían a manos de sus agresores.
El problema no es la costumbre, lo preocupante es que estas mujeres pierden la seguridad en si mismas al grado de tener miedo a convivir en el exterior, a tener libertad, prefieren estar presas por el sistema a vivir presas del miedo que les puede ofrecer el exterior, a la agresión de la que pueden ser victimas por haber matado a su agresor, a pesar de carecer de servicios necesarios y vitales para ellas como el asesoramiento psicológico.
Una de las causas del incremento de mujeres en prisión es rebelarse contra el maltrato, el llegar a comprender que no tienen porque ser maltratadas lo que deriva en defenderse de su victimario.
La neutralidad de género en los términos que utiliza el derecho, dificulta que se aprecie este ciclo de la violencia y también el conseguir la exención de responsabilidad penal. Es muy delgado el hilo para elegir entre causas como son la legítima defensa, estado de necesidad, miedo insuperable o fuerza irresistible. Es lastimoso que una mujer cambie una vida de violencia por parte de su pareja por la violencia de la cárcel.
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